Recolección de ejemplares

Por lo que a nuestra seguridad personal se refiere, hay que tener mucha precaución a la hora de escoger el lugar y las horas en que pensamos dedicarnos a la investigación de las charcas intermareales. La zona de la costa elegida ha de conocerse de antemano, controlando los horarios y los recorridos de las mareas, la intensidad del oleaje, etc. Es muy fácil despistarse y quedarse atrapado en unas rocas rodeado de agua o expuesto al embate de olas que nos cogen por sorpresa.

Muchísimo cuidado al manipular determinados animales (anémonas, erizos, ciertos peces con espinas venenosas ...), que son potencialmente peligrosos, si no queremos acabar el paseo en el departamente de urgencias de algún hospital. Ojo los padres con lo que hacen los hijos en cuanto les damos la espalda unos segundos. Los niños, en su ignorancia, suelen ser excesivamente atrevidos.

La conservación de los animales y plantas durante el paseo de recolección y durante el transporte hasta nuestra casa es uno de los puntos que hay que tener previsto de antemano. Cualquier tipo de recipiente con rejillas para la ventilación será útil para el transporte, pero protejido perfectamente del sol y del recalentamiento (ver equipo básico para la recolección).

También es buena idea utilizar recipientes pequeños que podemos mantener dentro de las propias charcas, en zonas de sombra, para que las condiciones en su interior se mantengan lo más equilibradas posible. Utilizar varios recipientes tambien tiene la ventaja de mantener separados animales que pueden resultar peligrosos para otros en espacios tan reducidos (anémonas por ejemplo).

Dentro de estos recipientes hay que mantener siempre un nivel de agua adecuado para los posibles animales nadadores que introduzcamos en ellos y también es conveniente renovar el agua cada cierto tiempo para que el nivel de oxígeno se mantenga en el punto adecuado.

Caso de transportar piedras es conveniente mantenerlas fuera de estos recipientes para animales para evitar aplastamientos involuntarios con los movimientos. En esta situación, es buena idea utilizar bolsas de plásticos herméticas en las que podemos mantener las piedras con un poco de agua para mantener en buenas condiciones los seres vivos que, a propósito o sin enterarnos, podamos transportar en ellas. Otra solución para su transporte puede ser llevarlas envueltas en hojas de papel de periódico húmedas.

Si bien es cierto que los seres que viven en la zona intermareal, en las charcas de marea, son muy flexibles a la hora de adaptarse a los cambios en su medio, no debemos pensar que esa capacidad de adaptación es ilimitada. Por lo tanto, es fundamental una buena información sobre los organismos marinos que podemos encontrar en nuestras costas. Nunca debemos arriesgarnos a capturas animales sobre los que tengamos algún tipo de duda sobre sus posibilidades de supervivencia en el acuario.

Es terrible ver la negligencia de algunas personas que se enfrentan a este reto sin ningún tipo de base que proporcione unas mínimas garantías pra la vida de los animales y plantas que pretenden mantener en sus casas. No debemos jugar con los seres vivos. Una vida es siempre una vida por mucho que tratemos de animales "inferiores". Nuestra preparación es fundamental para evitar muertes innecesarias.

No sólo hay que conocer las cualidades y capacidades de los animales y plantas marinos. Es básico conocer también las zonas en que viven y ls condiciones en ellas dominantes: salinidad, corrientes, alimentación disponible, etc.

Hay que evitar siempre la tentación de recolectar todo lo que se encuentra. El respeto a la naturaleza y a la vida es algo que debemos tener bien claro en nuestras actividades. No todas las especies que parecen abundantes lo son en realidad y esto también ha de tenerse en cuenta. Hay que recolectar lo menos posible, y siempre teniendo claro que las especies que recojamos podrán sobrevivir perfectamente en un ecosistema artificial como es un acuario. Por lo tanto, antes de proceder a las capturas hay que saber qué tipo de animales o plantas podrán adaptarse y sobrevivir sin problemas.

Muchas veces recolectamos animales que nos resultan novedosos, por su biología o por su comportamiento, con la idea de devolverlos posteriormente al mar. Cuando se hace esto, hay que tener en cuenta que es fundamental que el animal vuelva a la misma zona de la que procede, o cuando menos, a una lo más parecida posible.

Cuando se voltean piedras para ver lo que se esconde por debajo, hay que pensar que los animales que encontremos han escogido aquel refugio por algún motivo especial. Tengamos la precaución de, con muchicimo cuidado para evitar aplastamientos, volver a dejar la piedra en su posición primitiva. En caso contrario, estaremos exponiendo a esos animales a unas condiciones que ellos no buscaban (por ejemplo, al sol y por lo tanto a la desecación por el calor).

Hay que procurar moverse en silencio y sin proyectar sombras sobre las zonas que queremos explorar. Unos momentos de inmovilidad y una pequeña espera permitirán que los habitantes de las charcas, a los que podemos haber asustado, vuelvan poco a poco a salir de los escondites y continuar su vida normal.

Lo hasta aquí dicho son unas sencillas ideas básicas, pero el sentido común y el respeto por la naturaleza han de dictar por sí mismos las normas de conducta que debemos seguir. Y nunca perderemos la oportunidad de repetir que seleccionar los habitantes de nuestro acuario, requiere un esfuerzo previo de preparación y estudio que nos permita comprender en todo momento lo que vamos a hacer.

Podeis ver el mapa de la playas de los alrededores de La Coruña que solemos visitar a menudo para recolectar habitantes para nueastro acuario.

(fotografía: dani val)