Zonación

Así pues, podemos definir zonación como la distribución de las diversas comunidades de seres vivos del litoral en franjas, o zonas, más o menos paralelas, en función de su adaptabilidad a gradientes físicos (humedad, la salinidad ...) o químicos (sustrato ...)

Este fenómeno de la zonación es el efecto más visible de la influencia conjunta que todos los factores hasta ahora citados ejercen sobre la vida de la mayoría de animales y plantas que aquí viven.

Sin perder de vista que el efecto de zonación no permite establecer parcelamientos ideales y definitivos, ya que es el resultado de la adaptación de los seres vivos a un ecosistema cambiante en el que buscan situarse en las mejores condiciones posibles en función de su particular modo de vida, podemos trabajar sobre el esquema clásico de división del litoral en tres zonas bien diferenciadas:

J. R. Lewis (LEWIS, J.R. 1964. The ecology of rocky shores. English Univ. Press, London) ha revisado la teoría de la zonación y plantea una división de la zona costera basada más en el aspecto biológico (presencia de determinadas especies) que en la altura con respecto al mar. En realidad, debido justamente a las características claves del propio fenómeno de zonación, el enfoque biológico que propone coincide de forma casi plena con una descripción relacionada con los movimientos de la marea

No nos cansaremos de insistir en que cada una de estas zonas tiene, en cada tramo de litoral, sus peculiares características, en función de las cuales se desarrolla la zonación de los seres vivos. No existe en absoluto un ley general y cada punto de la costa que consideremos, cambia de forma continua, tanto en su propia configuración como en la ocupación que presenta. Sin embargo, a veces, para facilitar el trabajo, conviene simplificar un poco las ideas más complejas. Y este, es un tema complejo.

zona supralitoral:

Esta franja se caracteriza por ser la menos marina de todas ya que sólo está afectada por las salpicaduras de agua salada que arrastra el viento y por la influencia directa del mar en momentos de temporal. Esto hace que sea problemática para la vida marina y tenga poca variedad y densidad de especies. Está delimitada en su parte inferior por la línea de balanos y pelvetia y abarca hasta el límite superior de los bigaros (Littorina neritoides) y líquenes (Verrucaria). (ver especies de esta zona más habituales en nuestras costas)

zona mesolitoral:

Zona amplia, particularmente en el Atlántico gallego, directamente afectada por los fuertes movimientos de subida y bajada de las mareas cada 12 horas aproximadamente. Es el hábitat típico de los seres vivos habituales en la zona costera y se caracteriza por la presencia de una gran variedad de especies. (ver especies de esta zona más habituales en nuestras costas)

zona infralitoral:

Se extiende hacia mar abierto desde la zona de bajada máxima de las mareas (zona de Laminarias) y sólo queda parcialmente descubierta en las grandes mareas vivas. Es una zona muy buena para la vida marina ya que aquí las condiciones ambientales comienzan a ser más estable que en zonas superiores. A partir de aquí, y aunque siga presente la influencia de la zona continental, ya no existe la presión directa de las mareas y no hay peligro serios de insolación excesiva, falta de oxígeno o alteraciones bruscas de la salinidad. (ver especies de esta zona más habituales en nuestras costas)

zona circalitoral:

Se extiende, en profundidad, sobre la plataforma continental, siendo de bastante extensión en la zona Atlántica de Galicia. Es una zona marcada por la paulatina escasez de la luz lo que hace que, gradualmente, al avanzar hacia el fondo, vayan desapareciendo las poblaciones de algas para dar paso a poblaciones esclusivamente animales.

Al margen de las generalidades imprescindibles en el campo de la biología marina, tratamos de enfocar estas notas sobre la vida en la zona intermareal partiendo de la base de que estamos en Galicia (en La Coruña, para mayor exactitud). Nuestra referencia básica en este momento y para este tema es, por su sencillez, no exenta de profundidad, el libro de L. Míguez Rodríguez, C. González y O. García Álvarez: Guía ecolóxica do litoral galego. Vigo, Ed Xerais 1996. Lo recomendamos encarecidamente a los interesados en el tema.