Clasificación

Debido a la gran diversidad de los seres vivos, se hizo necesario, ya desde la antigüedad, darles nombres diferentes y clasificarlos en grupos de características similares (ver Historia de la Clasificación Científica).

La definición de estos grupos debe basarse en la selección de características comunes importantes, o rasgos compartidos, de tal forma que los miembros de cada grupo sean semejantes entre sí, y diferentes de los de otros grupos.

Los métodos actuales de clasificación tratan también de reunir los grupos en categorías, de modo que éstas reflejen los procesos evolutivos que subyacen bajo las similitudes y diferencias que existen entre los organismos. Dichas categorías forman un tipo de pirámide, o jerarquía, donde los distintos niveles representan los diferentes grados de relación evolutiva.

La jerarquía se extiende en sentido ascendente a lo largo de varios millones de especies, cada una constituida por organismos individuales estrechamente relacionados, hasta unos pocos reinos, cada uno de los cuales reúne un gran número de organismos, entre muchos de los cuales sólo existe una relación distante.

Para conseguir que los métodos de clasificación se correspondan lo más exactamente posible con la naturaleza, los biólogos han examinado y comparado la anatomía, fisiología, genética, comportamiento, ecología y fósiles de tantos organismos como ha sido posible. Se han identificado, y al menos descritos en parte, más de 1,5 millones de grupos diferentes, y aún quedan muchos más por ser estudiados.

Algunos rasgos de nuestro sistema de clasificación actual vienen del siglo XVIII y son de hecho creación del científico sueco Linnaeus que desarrolló el sistema de clasificación jerárquica y el sistema de nomenclatura binomial en 1753. En el siglo XVII seguían prevaleciendo las creencias religiosas católicas y, faltando cualquier información sobre la edad de la tierra, se creía que todos los organismos creados estaba presente en la tierra en aquel momento y que el trabajo del biólogo era su descubrimiento y clasificación.

El aspecto más negativo de este sistema, desde el punto de vistas de los más actuales avances científicos, es que se consideraba el concepto "especie" como algo estático e inmutable. A partir de Darwin y su "teoría de la evolución de las especies", fue necesario revisar muchos conceptos. Se empezó a ver claramente la necesidad de considerar las relaciones evolutivas (genealógicas) como parte fundamental de cualquier clasificación.

Todas las ramas de la biología contribuyen a estos estudios, pero la especialidad que está implicada más directamente en los problemas de la clasificación es la Sistemática.